¿Flota o se hunde?

Necesitas:

·      3 vasos grandes

·      Un huevo

·      Agua

·      Sal

Montaje:
Llene dos vasos con agua, añada sal a uno de ellos, agítelo para disolverla. Coloque el huevo en el vaso que tiene solo agua, y observe su comportamiento. Colóquelo ahora en el que tiene agua con sal, observará que flota. En el tercer vaso ponga el huevo, añada agua hasta que lo cubra y un poco más. Agregue agua con sal, hasta que consiga que el huevo quede entre dos aguas (ni flota ni se hunde). Si añade agua, observará que se hunde. Si agrega un poco de agua salada, lo verá flotar de nuevo.

¿Qué sucede?
Sobre el huevo actúan dos fuerzas, su peso y el empuje (la fuerza que hace hacia arriba el agua). Si el peso es mayor que el empuje, el huevo se hunde. En caso contrario flota y si son iguales, queda entre dos aguas.

Al añadir sal al agua, conseguimos un líquido más denso que el agua pura, lo que hace que el empuje que sufre el huevo sea mayor y supere el peso del huevo: el huevo flota.

Así también se puede explicar el hecho de que sea más fácil flotar en el agua del mar que en el agua de ríos y piscinas.